Servicio de Farmacia de un Hospital Veterinario Universitario: consideraciones sobre las especialidades humanas

El Servicio de Farmacia del Hospital Veterinario Universitario Rof Codina (www.rofcodina.org) ha atendido el tratamiento de 40.000 casos en los últimos 10 años, y en un 40% de los tratamientos las especialidades utilizadas en el ámbito hospitalario fueron productos para uso humano. Esto es debido a que la licencia de un producto veterinario, que requiere un estudio por especies, se hace sólo para aquellos casos con amplia demanda, por lo que se genera una falta de especialidades para enfermedades menos habituales y especies poco rentables como las llamadas “especies menores” representadas por abejas, peces o aves. Así, el 57% de los fármacos veterinarios está destinado a animales de producción (50% especies bovina y porcina y 25% equina) y el 43% a animales de compañía (75% especies canina y felina).

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La mayoría de las especialidades humanas usadas en el ámbito veterinario hospitalario son antibióticos (cefazolina, ampicilina y metronidazol  iv) 40%, analgésicos (tramadol, buprenorfina, morfina, fentanilo y metadona) 10%, antiulcerosos  (ranitidina, famotidina, omeprazol) 15% , corticosteroides 5% y agentes para diagnóstico (iopromida) 5%.

De las especialidades veterinarias, las más usadas en el hospital son las de los grupos terapéuticos pertenecientes a antibióticos (14%), analgésicos (40%), sedantes (24%) y anestésicos (10%) en particular para las especies canina, felina, bovina y equina. La variedad de medicamentos para el ganado es mucho más reducido que para mascotas ya que en los animales de abasto la limitación económica no permite llegar a ciertos diagnósticos y dada su corta vida no llegan a desarrollar determinadas patologías. Un porcentaje muy bajo de los medicamentos veterinarios existentes son genéricos y, aunque sabemos que el elevado precio de los medicamentos está directamente relacionado con el incumplimiento de las terapias, los laboratorios son escépticos en su desarrollo ante la disminución del margen de ganancias y la presión que existe sobre los distribuidores para realizar acuerdos que permitan la venta de fármacos en exclusividad.

Podemos concluir que la farmacología veterinaria carece de abundancia de presentaciones para “especies menores” y de variedad de indicaciones en animales de abasto, al tiempo que existe una gran deficiencia en presentaciones genéricas.

Respecto a la farmacovigilancia realizada en el Hospital, desde el Servicio de Farmacia se han gestionado 40 casos o incidencias en los últimos 9 años,  que se comunicaron  a la agencia española del medicamento y productos sanitarios. El 60% correspondieron a reacciones adversas provocadas por la administración de vacunas, antibióticos o antiparasitarios. En un 10% se ocasionó incluso la muerte del animal, que había sido tratado con fármacos pertenecientes a grupos terapéutico tan diversos como antibióticos, antiparasitarios o abortivos.

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Luis M Botana, Cristina Carrera.
Departamento de Farmacología de la USC (Universidad de Santiago de Compostela) y Servicio de Farmacia del Hospital Veterinario Universitario Rof Codina, Campus de Lugo.

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