Regular la biología sintética

En una decisión unánime de 194 países, el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) de Naciones Unidas, realizado en Corea del Sur, urgió en parte a los Estados a regular la biología sintética. Esta práctica incluye nuevas técnicas de ingeniería genética que construyen desde cero o “editan” el código genético de los organismos vivos. Es una industria en rápida expansión que re-diseña microbios y otros organismos para producir compuestos industriales.

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Cultivo de cacao en costa Rica. Foto: Everjean Pyeongchang, Corea del Sur

La decisión se tomó en octubre de 2014, después de 10 días de difíciles negociaciones entre los países denominados “periféricos” y un pequeño grupo de países ricos que promueven el desarrollo de la biología sintética. Hasta el momento, los organismos derivados de esta práctica se fabrican sin regulaciones internacionales y existen cada vez más productos listos para salir al mercado. De este modo, los gobiernos deberían establecer supervisiones formales de este sector industrial que se expande cada vez más, en medio de fuertes controversias. Las regulaciones tienen que basarse en la precaución y la protección ilimitada al ambiente. Sin embargo, Estados Unidos, uno de los principales países promotores de estas prácticas, no forma parte del Convenio sobre Diversidad Biológica.

El CDB apresura a los Estados, entre otros puntos, a:

  • Seguir un enfoque precautorio
  • Establecer sistemas para regular la liberación ambiental de cualquier organismo producto de la biología sintética. Estas regulaciones deben asegurar que las actividades en un país no dañen el ambiente de otro. (Artículo 3 del CDB).
  • Asegurar que ningún organismo de biología sintética sea liberado para pruebas de campo sin un proceso formal de evaluación de riesgos.

En comparación con la ingeniería genética, la biología sintética abre aún más la puerta a posibles daños de la biodiversidad y la salud, pero también a las formas de sustento de los pueblos originarios y las comunidades locales. Las nuevas aplicaciones podrían afectar negativamente el comportamiento de las plantas, los insectos y potencialmente todos los ecosistemas, por ejemplo, mediante aerosoles de material genético para los cultivos, que alteran el metabolismo de las plantas con el propósito de eliminar plagas, pero también podrían afectar otros organismos, de formas impredecibles, al silenciar ciertos genes. Entre los productos se encuentran, además, un saborizante que imita la vainilla producido mediante levaduras genéticamente manipuladas, y detergentes y limpiadores que contienen aceites derivados de algas manipuladas en laboratorio.

“Esta industria multimillonaria ha estado incorporando, sin informar, ingredientes en alimentos, cosméticos y productos de limpieza y está preparándose para liberar organismos sintéticamente modificados al ambiente”, explicó Dana Perls de Amigos de la Tierra Estados Unidos. “La biología sintética necesita urgentemente ser evaluada y regulada, los gobiernos deben caminar hacia ello.”

El texto completo de la decisión a la que se llegó en el convenio está disponible a petición en la siguiente dirección: dru@etcgroup.org

Para mayor información consultar
Grupo ETC:
Neth Dano, neth@etcgroup.org
Silvia Ribeiro, silvia@etcgroup.org
Jim Thomas, jim@etcgroup.org
Amigos de la Tierra Internacional:
Dana Perls, dperls@foe.org,
Econexus:
Helena Paul, h.paul@econexus.info
http://www.synbiowatch.org/

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