Los tiempos por los que atraviesan los familiares de un niño con discapacidad

En el quehacer del consultorio, en el marco del servicio de Pediatría de ALPI, escucho como psicóloga diferentes posicionamientos subjetivos frente al acompañamiento de un niño con discapacidad en los familiares que se acercan a la consulta.

Cada etapa del ciclo vital por la que atraviesan los familiares, padres, abuelos, docentes u otros intervinientes en la vida de ese sujeto en constitución, está marcada por la particular significación que pueda darse a ese momento.

post-familia

Desde una mirada psicoanalítica, Meltzer y Harris (1990) describen ocho funciones de la familia:

– Las funciones introyectivas, tendientes a la contención y elaboración del sufrimiento:
1) generar amor
2) infundir esperanzas
3) contener el sufrimiento depresivo y paranoide
4) crear las condiciones para pensar

– Las funciones proyectivas, que tienden a arrojar lo angustioso:
5) suscitar odio
6) sembrar desesperanza y desesperación
7) transmitir angustia persecutoria
8) crear mentiras y confusión

El rol del terapeuta es poder facilitarles un espacio en donde desplegar sus vivencias, para ello voy a ilustrar con dos viñetas clínicas algunas de las funciones anteriormente descriptas:

La mamá de L., una niña de 4 años con diagnóstico de parálisis cerebral, en las entrevistas conmigo refirió: “Al nacer L., me dijeron que no iba a caminar, fue una bomba la noticia para nuestra familia… no paraba de llorar…”. Al día de hoy la niña se desplaza con andador, concurre al jardín y suele utilizar bipedestador. Sin embargo, al inicio puede pensarse cómo se estableció un momento de gran angustia y desesperación para esta familia, que hoy puede estar transitando otro tiempo en función de los avances de la niña.

La abuela de B. de 4 años con diagnóstico de T.E.A. concurre a la consulta y relata cómo toma a su cargo el tratamiento de su nieto. Lo lleva a la plaza asumiendo un rol materno que su propia hija no puede desempeñar, situación que moviliza en la abuela tristeza, confusión y enojo.

Será labor del abordaje terapéutico, en el marco del espacio de Orientación a Padres o durante el desarrollo del tratamiento psicológico del niño, poder dar tratamiento a esa angustia que se desprende de esa crisis vital, ejemplos de ello son el informarse del diagnóstico, la búsqueda de un colegio, la salida exogámica, entre otros.

En función de las diferentes etapas pueden aparecer situaciones que movilicen estas funciones, anteriormente descritas, como respuesta a acontecimientos vividos como traumáticos por las personas que acompañen a ese niño. Por lo que la tarea será poder acompañar  la puesta en palabras, a fin de que cada uno,  desde el lugar que desempeñe frente a ese niño pueda dar una respuesta al malestar.

Bibliografía:

Núñez Blanca: Familia y discapacidad. De la vida cotidiana a la teoría. Lugar Editorial.

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