La revolución del envejecimiento

No cabe duda de que uno de los cambios más significativos de fines del siglo pasado y del actual es el aumento poblacional de las personas mayores de 60 años. En el año 2050 la cantidad de adultos  mayores  de 60 años será igual al total de personas que vivían en todo el mundo en el año 1945. A nivel mundial, en las últimas seis décadas, esa población aumentó entre un 8 a un 10% y, en las próximas cuatro, se prevé que alcanzará el 22%. Si analizamos a los mayores de 80 años, que hoy representan el 1.6% de la población mundial, se proyecta que para el  año 2050 alcanzarán el 4.3%, más de 400 millones de personas.

post-RevolucionEnvejecimiento

A este fenómeno del envejecimiento poblacional se le suma la caída de la tasa de natalidad: de 5 hijos por mujer en 1950 a 2.5 hijos por mujer actualmente. Esto trae aparejado otro fenómeno demográfico que es el aumento del índice de envejecimiento (más personas mayores de 60 años comparados con personas menores de 15 años). Casi la totalidad de los  países del continente americano, a mitad de este siglo, tendrán más adultos mayores que niños menores de 15 años. La expectativa de vida al nacer en 1945 era de 45 años, ahora es de 72 y en 2050 será, de promedio, alrededor de 80 años. “35 años más de vida”. Cómo los vamos a vivir, qué haremos en todos esos años, en qué sociedad estaremos… Es el gran desafío.

Los niños de ayer son los adultos de hoy y los mayores de mañana. Las generaciones actuales de adultos mayores, nacidos en los años de la II Guerra Mundial,  realizaron una verdadera revolución cultural y social, los anticonceptivos, la liberación sexual, la materialización de muchos derechos de la mujer, los adelantos socio sanitarios, la industrialización y el acceso a la comida, entre otros, son factores que hacen pensar que estas mismas personas, en sus sesenta u ochenta años, no van a quedarse sentados, retirados, y sin elevar la voz. En algunos países ya muchos son una fuerza de trabajo, de consumo, de generación de oportunidades demandando a su vez otras necesidades de soporte social, sanitario, ambiental y familiar que requieren de más creatividad y esfuerzos colectivos. Las personas mayores no deben ser vistas tan sólo como vulnerables y dependientes,  o como víctimas o receptores pasivos de servicios, atención, protección, como una carga o como artículos costosos para el desarrollo económico. Muchas personas mayores son miembros independientes, saludables, vibrantes y productivos de la sociedad, participando en todos los ámbitos de la vida, asumiendo roles de liderazgo, algunos continuando con sus carrera durante muchos años más allá de los 60 y en muchos casos emprendiendo una nueva actividad. Las personas mayores contribuyen al bienestar económico de un país. Es de suponer entonces que la revolución del envejecimiento se hará a expensas de ellos mismos, los cambios vendrán por su propio empuje, por el deseo de agregar más vida a esos años conquistados.

“El envejecimiento es un factor importante del desarrollo. Las personas mayores saludables son recursos para sus comunidades , sus familias y para la economía.” WHO,  Brasilia Declaration on Ageing, July, 1996.

El envejecimiento poblacional presenta desafíos culturales,  sociales y económicos a los individuos, sus familias y toda la comunidad global. Cómo elegir enfrentarnos maximizando las oportunidades de envejecer bien, va determinar el futuro de toda la humanidad.

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