La Medicina de Urgencias y Emergencias en España

La asistencia médica de urgencias es una actividad creciente tanto en nuestro país como en el entorno de los países de la Unión Europea, solamente en nuestro país se realizan más de 30 millones de actuaciones urgentes al año (según el último barómetro sanitario, el 28.9% de los entrevistados había utilizado un servicio de urgencia en los últimos 12 meses, casi el 60% de ellos lo hizo a un servicio de urgencias hospitalario valorando los ciudadanos muy positivamente la atención recibida). El incremento del número de urgencias se acompaña de un incremento en su complejidad tanto por el envejecimiento de la población atendida como por la pluripatología de los pacientes.

Al tiempo que se han desarrollado en nuestro entorno nuevos escenarios asistenciales ha cambiado el perfil epidemiológico de los pacientes urgentes, pasando de procesos accidentales a procesos médicos de las llamadas enfermedades de la civilización (cardiovasculares, respiratorias).

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La actividad de urgencias tiene típicamente un ámbito de actuación transversal. La asistencia de procesos urgentes adquiere una importancia fundamental al existir en muchos de ellos la connotación de ser tiempo dependientes en el sentido de que demoras en la identificación y en la aplicación del diagnostico definitivo supone una importante repercusión negativa sobre su evolución.

Los Servicios de Urgencias cumplen con funciones en el ámbito sanitario funcionando como acceso al sistema y como colchón de seguridad, modulando los incrementos de la demanda sanitaria, teniendo un papel fundamental en situaciones de desastres o múltiples victimas. Este aspecto requiere de conocimientos y habilidades para poder dar respuesta a estas demandas sin riesgo para los pacientes.

Los objetivos asistenciales de las urgencias deben de centrarse más en la exclusión de procesos graves que en la identificación del diagnostico definitivo, y por lo tanto sus medidas terapéuticas  se centran en tratamientos sintomáticos y en la aplicación de procedimientos de despistaje rápidos y eficaces para cumplir con el objetivo anterior.

Todas estas características del proceso asistencial urgente lo dotan de una serie de peculiaridades que lo diferencia de la asistencia ordinaria y que por tanto requiere de unos programas de formación específicos. Dos elementos marcan a su vez la asistencia urgente:

  • La atención de urgencias se realiza habitualmente con un equipo de profesionales donde la integración entre todos sus miembros va a ser pieza fundamental para el resultado final, y en mayor medida cuanta mayor sea su gravedad,  por esta razón la formación en esta materia debe de realizarse de forma conjunta para lograr la mayor integración posible entre sus miembros,
  • La asistencia urgente tiene un ámbito asistencial sin perfil geográfico lo que exige una logística para acceder en el menor tiempo posible a los pacientes con el recurso adecuado a sus necesidades.

Estos factores impulsan la necesidad de programas conjuntos de formación específicamente orientados para este modelo asistencial donde la orientación del esfuerzo formador se centre más en habilidades sin olvidar los conocimientos.

El médico de urgencias debe poseer una serie de conocimientos y habilidades técnicas básicas para el desempeño de su profesión. Ninguna especialidad de las actuales abarca el amplio abanico formativo que precisa un médico de urgencias. Así mismo el personal de Enfermería de Urgencias debe disponer de un perfil específico para realizar su actividad en estos servicios.

Estos profesionales tienen que ser capaces de resolver desde situaciones muy complejas (cuya resolución, si no existiera un profesional de urgencias que asumiera el liderazgo, demandaría el concurso simultáneo de varios especialistas, lo que restaría eficacia), hasta cualquier patología que, aunque fácil de resolver, presupone una especial formación y habilidad (como extraer un cuerpo extraño de una córnea).

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Un aspecto importante que no debe ser obviado es el de las circunstancias adversas en las que se suele desenvolver la medicina de urgencias. La labor asistencial de estos profesionales está muy mediatizada por la “imprevisibilidad” de la demanda, la necesidad de tomar decisiones rápidas, la incertidumbre, la masificación, la ansiedad de los pacientes y familiares, y, en general, por una serie de condiciones desfavorables que añaden complejidad a los actos médicos. No es comparable la intubación reglada de un paciente en quirófano a la intubación de un paciente agitado en un servicio de urgencias. No es lo mismo la colocación de una sonda vesical en el entorno protector de una UCI que en el estrés de una sala vital de urgencias a un paciente con una intoxicación etílica severa. Es preciso pues, además, un determinado “perfil psicológico” (como recoge el curriculum europeo), que se adquiere con la práctica y la formación adecuada.

Reclamando una formación específica para los profesionales de la urgencia desde su constitución en los años 80, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) inicia una campaña de concienciación de la sociedad y de los profesionales sobre esta necesidad argumentando claramente sus postulados. En el año 2005 un grupo de trabajo del Ministerio de Sanidad y Consumo concluye que es necesaria dicha formación específica.

Se debaten en ese momento modelos y propuestas al amparo de la Ley de Ordenación de la Profesiones Sanitarias (LOPS). Finalmente el informe de la Comisión Técnica de Formación Especializada en Ciencias de la Salud afirma que la mejor opción es la creación de una especialidad en Medicina de Urgencias y Emergencias vía MIR.

En Marzo del 2006 la Comisión Nacional de RRHH del Sistema Nacional de Salud aprueba las recomendaciones de la Comisión Técnica y se encarga el estudio de la creación de la futura especialidad. Ese mismo mes los grupos parlamentarios del PSOE y del PP en el Congreso de los Diputados presentan sendas propuestas no de Ley instando al gobierno a crear la futura especialidad en Medicina de Urgencias y Emergencias. En Mayo de este mismo año la ministra de Sanidad y Consumo, Dña. Elena Salgado anunciaba que Urgencias será la próxima especialidad vía MIR.

A instancias del Ministerio de Sanidad y Consumo, en Enero de 2007 se constituye la Comisión Promotora de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias (con estructura similar a la Comisión Nacional de cualquier otra especialidad). Esta comisión elabora un documento formativo y presenta sus conclusiones finales en Octubre de 2007.

En el año 2010 el Ministerio de Sanidad y Política Social” publica el documento “Unidades de Urgencia Hospitalaria: estándares y recomendaciones” que ratifica muchas de las afirmaciones expresadas anteriormente sobre los servicios de urgencias.

Más determinante fue si cabe el estudio conjunto de los defensores del pueblo publicado en 2015 “Las urgencias hospitalarias en el Sistema Nacional de Salud: derechos y garantías de los pacientes”. En sus conclusiones finales se reflejan muchas apreciaciones que deberían ser revisadas por todos los responsables (directa o indirectamente) de Servicios de Urgencias. Entre estas recomendaciones se encuentra la de la creación de una especialidad en MUyE.

Sin embargo, la realidad se ha manifestado especialmente “tozuda” en España con una  realidad innegable en nuestro entorno sociocultural más próximo (Europa).

En el año 2008 MUyE era una especialidad independiente en 9 países de la UE.  a fecha actual (2017) lo es en 22. Por otra parte la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS, entidad consultora de la UE) considero la MUyE como una sección independiente en el año 2011. Una “sección independiente” es el “máximo” nivel que puede adquirir una especialidad en Europa. Se establece por otra parte un curriculum formativo de 5 años de duración a nivel europeo, al que indefectiblemente tendremos (tarde o temprano) que adscribirnos.

Siguiendo todo este proceso, en el ámbito militar se crea la especialidad de MUyE en el año 2016. Se da por tanto la paradoja de que en España está reconocida esta realidad (MUyE) en el ámbito militar y no en el ámbito civil. No debería pasar mucho tiempo hasta que España se una a lo que ocurre en Europa (22 países con MUyE como especialidad) y a muchos otros países del mundo (>50).

Autor colaborador: Tato Vázquez.

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