Entre el Dr. House y la realidad

Escena 1: Voy a emular al Dr. House

Los alumnos de primer grado acuden a su primer día de educación profesional, con emoción; quizá durmieron mal la noche anterior y soñaron que van descalzos al salón de clases o que los calcetines no coinciden en el color. Lunes a las 7 am y pueden verse las caras de ansiedad, esperanza, expectativa de lo que les deparará la carrera y el resto de su existencia. Una vez pasadas las formalidades de las presentaciones pertinentes, les pregunto: ¿En qué van a trabajar cuando terminen la carrera? Invariablemente todos contestan de manera individual: “Seré neurólogo (o cardiólogo, pediatra, inmunólogo, etc.)”. Se ven a sí mismos como el famoso Dr. House, un agrio personaje televisivo con la habilidad de encontrar los diagnósticos más difíciles,  improbables e impensables para la mayoría de los mortales. Sin embargo, la realidad es otra. Los datos duros indican que la probabilidad de hacer una especialidad es muy baja, además de que las plazas para ocupar posiciones en los hospitales públicos cada vez son más escasas (cuando menos lo es en México). La formación del especialista requiere pasar tiempo en el hospital bajo un sistema militarizado, muchas veces cargado de hostigamiento, abuso y jornadas extenuantes, casi de un modelo esclavista. Por lo tanto, el panorama no es alentador para aquel que solo ve a la especialidad clínica como la única forma de ejercicio profesional.

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Escena 2: Clínica convencional VS otras alternativas

La carrera de Medicina solo prepara al estudiante para ser clínico. Los mismos profesores, el entorno, la familia, asumen que sólo como médico clínico (y especialista) habrá la posibilidad de ser exitoso, cualquier cosa que esto signifique. No obstante, las especialidades que suelen conocerse no son las únicas. Aprender nuevas terapias como acupuntura, homeopatía (para los alópatas), hipnosis, nutrición, rehabilitación, fisioterapia,  pueden ayudar a adquirir un nuevo abordaje, un abordaje complementario, que permite contar con una formación especializada que apoya al ejercicio de la medicina general.

Dr. House

Escena 3: Otros ámbitos profesionales

Hay muchas otras áreas en las que es indispensable la participación del médico, participación que no necesariamente es a  través de la clínica y, en realidad, es parte del ejercicio de la medicina. Hay numerosos campos que requieren el juicio adecuado y agudo de un buen médico: epidemiología, salud pública, medicina del deporte, redacción y traducción médica, medicina aeronáutica, docencia, medicina escolar, comunicación masiva, administración hospitalaria, mercadotecnia de la salud, economía de la salud, farmacología, farmacoeconomía, entre otras. Hay cursos, diplomados y maestrías que tienen como objetivo la formación profesional en estas áreas.

Desenlace

El médico en formación se enfrenta a la toma de decisiones en una etapa de vida en la que todavía no tiene la información suficiente y que afectará el resto de su existencia. Nuestro papel como docentes (siendo  médicos más experimentados) es “acompañarlos” , es decir, ayudarlos a ver todo el panorama o cuando menos un panorama más amplio para la toma de decisiones, que les permita  tener una vida equilibrada entre el aspecto personal  y el aspecto profesional.

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