Ejercicio y salud

Este documento breve nace como consecuencia de una noticia que salió publicada en un periódico. El título era de lo más llamativo: “¿Un lexatin? No, mejor vaya a correr al parque”.

El análisis del artículo se puede hacer desde dos puntos de vista:
1) el lector lee el título y se queda con la idea transmitida, pues no tiene especial interés por la actividad física.
2) el lector, animado por el título y siendo un entusiasta del ejercicio, lo lee en su totalidad.

Deporte y medicación

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En el primer caso, como en todo artículo de divulgación, lo mejor es un título “impactante”. Como todo el mundo sabe en cierto grado lo que es un lexatin y para qué se prescribe, es muy llamativo recomendar “sustituir” este medicamento por la práctica de actividad física. Si el lector es un entusiasta de los efectos que la actividad física puede tener sobre la salud, la lectura completa le aporta ciertos argumentos científicos.

Todo lo señalado en el artículo es cierto, pero, a mi juicio, exagerado. Quede claro que quien firma este documento es un “entusiasta” del ejercicio que se ocupa de conocer cómo responde y se adapta el organismo al ejercicio y entrenamiento, respectivamente. Eso no es óbice para enjuiciar de forma crítica los efectos del ejercicio. Y no se trata de “tirar piedras contra su propio tejado”. Particularmente, cuando se habla de la excelencia del ejercicio tanto en la prevención como medida coadyuvante al tratamiento de muchas enfermedades, me parece que es exagerado. La lectura del artículo da a entender que el ejercicio es la panacea: cáncer, Alzheimer y otras enfermedades neurológicas (depresión), diabetes, hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares, obesidad, enfermedad renal, osteoporosis, etc. Parece natural pensar que todo el esfuerzo de investigadores no sea en baldío. Hay libros dedicados por entero a la relación ejercicio/patologías (López Chicharro, López Mojares. Fisiología Clínica del Ejercicio. Editorial Médica Panamericana 2008).

Así pues, a continuación se expone de forma breve las razones por las cuales considero que si el artículo se toma en el sentido de fomentar la práctica del ejercicio es acertado, pero si se considera a esta actividad como la panacea es una exageración.

1º) Actividad laboral actual: sedentaria. Vivimos en una época de la historia en la que la jornada laboral es claramente “sedentaria”. Por no movernos, no nos movemos ni para enviar un mensaje al que tenemos al lado. ¡Se lo mandamos por correo electrónico! Así, no es sorprendente que en el artículo se aluda al efecto del ejercicio en la mejora de la salud y evitar la aparición de enfermedades. Es decir, el ejercicio como medida de prevención.

2º) Actividad laboral de nuestros antepasados: activa. La actividad laboral era considerable, y no hace falta remontarse muy atrás en la historia (mitad del siglo pasado). Sin embargo, la mortalidad era superior a la actual. Por ejemplo, en España, en 1940 la mortalidad era del 16,5 (tantos/1000) y 25 años después (1965) se había reducido prácticamente a la mitad (8,4 tantos por mil) (Instituto Nacional de Estadística). Si se estima, según las guías de recomendación para actividad física (por ejemplo, las editadas por la Generalitat de Cataluña), que se deben de dar unos 10.000 pasos/día (alrededor de 1 hora y 20 min) para tener un estado de salud aceptable, estoy seguro que nuestros antepasados, aunque se movieran en un entorno más reducido, cumplían sobradamente con esa cifra. Además, prácticamente, no había ascensores.

3º) Bajo mi criterio, lo que ha permitido mejorar ostensiblemente la supervivencia ha sido la farmacología. Antes del desarrollo de los antibióticos, una epidemia provocaba efectos desbastadores en la población. El descubrimiento y posterior desarrollo de los antibióticos a principios del siglo XX es la principal fuente de salud en la población. El descenso de las enfermedades infecciosas es muy acusado a partir de los años 50, siendo la tuberculosis la primera causa de muerte prematura desde principios de siglo hasta los años 70. A partir de esta fecha las neumonías y el sida son las enfermedades infecciosas que con mayor frecuencia pueden causar la muerte.

4º) El sedentarismo aparece como factor coadyuvante a muchas patologías desde siempre. No es ninguna novedad, pues en cualquier manual de medicina interna se indica como la falta de ejercicio es un factor que favorece el desarrollo de enfermedades. Por consiguiente, el hecho de que se apunte como el ejercicio puede ayudar al tratamiento de patologías muy diversas no es descabellado. Sin embargo, una lectura “sesgada del artículo” puede inducir a pensar a que el ejercicio es el “ungüento amarillo”.
Simplemente, a título de ejemplo: la diabetes y el sobrepeso. Es una obviedad que si “quemas glucosa” a consecuencia del ejercicio podrás mejorar la pauta terapéutica de suministro de insulina o antidiabéticos orales. Ahora, igualmente obvio es que el ejercicio no puede sustituir al tratamiento de ésta enfermedad.
Por otra parte, en el sobrepeso, está más que demostrado que el ejercicio por sí sólo no sirve para nada si no se sigue un régimen de “comer menos y mejor”. De estos dos ejemplos, se entenderá lo difícil que es conocer los efectos del ejercicio sobre enfermedades tan complejas como, por ejemplo, el Alzheimer.

5º) Prescribir el ejercicio no es tarea fácil. En primer lugar, hay que estar bien formado, pues hay que manejar, como si de un fármaco se tratara, factores tales como: forma de ejercicio, intensidad, duración y frecuencia. En segundo lugar, el receptor de la medida (paciente o sano) tiene que estar predispuesto, lo que es aún más difícil que la formación del personal facultativo. No hay nada más que contar el número de gimnasios e instalaciones (públicas o privadas), por ejemplo en Madrid y compararlo con el correspondiente, por ejemplo, a una ciudad escandinava. Naturalmente, no he realizado este estudio. Sin embargo, y sin temor a equivocarme, el número es menor que en cualquier país escandinavo que tienen arraigado en su cultura la práctica de ejercicio. Aquí lo cierto es que buenas intenciones tenemos. Según las autoridades locales, en Madrid, tenemos más zona verde por m2 que en ninguna ciudad europea. De la idea promovida hace años por el consejo superior de deportes de realizar actividad física “reglada” en los parques no queda nada más que los carteles. Recientemente, ha surgido otra “brillante idea”: poner en los parques máquinas sencillas y mecánicas principalmente para la población mayor. De tanto “uso”, las máquinas están, en muchos casos, “desgastadas”. Así, no es de extrañar que, como se señala en el artículo, los pacientes se extrañaran que se les prescribiera ejercicio.

En resumen, el ejercicio es una “herramienta más” para la salud y bienestar de la población, además de ser una medida coadyuvante del tratamiento de las enfermedades. Sin embargo, no es la panacea que “previene y cura”. Con ser importantes las medidas de divulgación, lo que es fundamental es que los sistemas educativos no vayan reduciendo paulatinamente y de forma progresiva la educación física hasta alcanzar el grado que tenía en mis tiempos: una disciplina “maría”. Como vamos tan mal en lengua y matemáticas, según el informe PISA, lo fácil es reducir en educación física, musical y artística, prácticamente a la NADA. Ya que los políticos correspondientes hacen tanto caso al sistema educativo de Finlandia, podrían copiar la parte correspondiente a educación física. Así pues, con estas “líneas educativas” tan acertadas ya pueden salir cientos de artículos en los que se promueva sustituir el lexatín por sudar que no iremos a ninguna parte, si no somos capaces de inculcar en la infancia el ejercicio.

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Un pensamiento en “Ejercicio y salud

  1. me gusto mucho leer el articulo, creo que el ejercicio es muy importante para la vida de cada persona en especial en tiempos de la globalizacion y trabajo extenuante y en especial sedentario, pero a mi juicio personal seria excelente complementarlo con una dieta saludable como son las frutas ademas de nuestra dieta habitual, que muchas muchas veces no es la mejor, pero ciertamente mejoraria nuestro estado fisico y porque no decirlo tambien nuestro estado mental. gracias.

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