Efectos de la Actividad Física sobre el Sistema Inmune

El aumento de la esperanza de vida, del sedentarismo y de los hábitos de vida poco saludables tiene como consecuencia un aumento de enfermedades cardiovasculares, diabetes, Alzheimer, hipertensión, obesidad y enfermedades degenerativas. Una de las principales consecuencias de dichas enfermedades en el organismo es la inflamación crónica debida a alteraciones del sistema inmunitario y la inmunosenescencia o deterioro del sistema inmune. Numerosos estudios confirman los beneficios para la salud que aporta la actividad física y cambios en los hábitos de conducta hacia una vida más activa permiten mejorar dichas patologías. Todo esto hace pensar que dichas alteraciones del sistema inmune puedan ser corregidas mediante el ejercicio.

ejercicio y sistema inmune

Foto cortesía de mikebaird

Se ha descrito que el ejercicio produce un efecto antiinflamatorio sobre el sistema inmunológico. La contracción muscular derivada del trabajo físico estimula la infiltración celular, el daño tisular y la producción de citocinas antiinflamatorias como la IL-6, sin embargo se ha descrito que en ciertas ocasiones puede tener un carácter proinflamatorio. La IL-6 actúa inhibiendo el TNF-α y la IL-1, incrementando la producción de otras interleucinas antiinflamatorias como la IL-10¸ induciendo la producción de hepatocitos con efectos antiinflamatorios, estimulando la lipolisis y oxidación de grasas, modulando la liberación de glucosa por el hígado y mejorando la sensibilidad a la insulina y la absorción de glucosa por el músculo. Su concentración aumenta de forma exponencial tras el ejercicio aunque pasado un tiempo vuelve a niveles normales. Además la actividad física estimula la producción de hormona de crecimiento que permite la producción de IL-12 que en último término facilita el proceso de maduración de linfocitos en el timo. Por otro lado, el ejercicio tiene un efecto antiestresante disminuyendo los niveles de catecolaminas y cortisol las cuales generan estados de inmunosupresión. Posiblemente dicha disminución sea regulada por determinadas endorfinas. Por último se ha propuesto que el ejercicio moderado también tiene efectos antioxidantes, aunque su efecto sobre las enzimas antioxidantes aún está en discusión.

Por lo tanto el efecto antiinflamatorio derivado del ejercicio puede ser un posible tratamiento de enfermedades provocadas por inflamaciones crónicas de bajo grado como son la diabetes tipo II, las enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas y cáncer. En determinados estudios donde se evaluó los niveles de citocinas proinflamatorias después de realizar ejercicio aeróbico en pacientes con arterioesclerosis, resistencia a la insulina, enfermedades respiratorias crónicas, hipertensión o hiperlipidemia, se observó una disminución de dichas citocinas y de la inflamación mejorando así los síntomas primarios de la enfermedad.

Por otro lado, durante y después del ejercicio moderado se produce un aumento de los neutrófilos circulantes y linfocitos T y B además de inducir una mejora funcional de las células NK. Sin embargo un ejercicio de intensidad prolongada o mal programado puede tener un efecto perjudicial para el sistema inmunitario debido a la disminución de linfocitos T y B y a la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, con la consecuente producción de CRH, ACTH y glucocorticoides. Por lo tanto, para evitar dichos efectos deletéreos el ejercicio físico requiere de una programación adecuada realizada por profesionales de la actividad física y el deporte. Como consecuencia de las mejoras del sistema inmune con el ejercicio la incidencia de las infecciones, enfermedades crónicas inflamatorias y cáncer es menor en personas que practican deporte.

En la publicación con título “Respuesta inmunológica con el ejercicio” de la revista Colombina de reumatología (Vol.9, nº4, Dic 2002) los autores Mariano Giraldo, Gloria Vázquez, Luis Alberto Ramírez y Oscar Uribe llegan a la conclusión de que a nivel inmunológico el ejercicio puede tener un efecto protector o un efecto favorecedor de la enfermedad y las respuestas inmunológicas serán dependientes de la intensidad y la duración del ejercicio.

El número de linfocitos circulantes, la actividad citotóxica, la actividad antiviral de los monocitos, la concentración de citoquinas y la producción de anticuerpos tiene un comportamiento alterado con la actividad extenuante produciendo una mayor susceptibilidad a las infecciones virales. Se aumenta el conteo de granulocitos durante y después del ejercicio. Los linfocitos T CD4+, linfocitos T CD8+, linfocitos B, y células NK también aumentan durante el ejercicio pero descienden bruscamente por debajo de los niveles basales después del ejercicio. Dicho efecto puede deberse al aumento y disminución del cortisol, la adrenalina y la noradrenalina que ocurre en paralelo.

Al mismo tiempo el entrenamiento regular influye positivamente a medio plazo en la respuesta inmunológica en presencia de factores estresantes de acuerdo con la condición física de cada persona.

En pacientes con fallo cardiaco, diabetes u obesidad en los cuales los niveles de TNF-α se encontraban elevados basalmente, tras realizar un programa de ejercicio aeróbico de 8 a 12 semanas dichos niveles disminuían y aumentaba la esperanza de supervivencia en los pacientes que sufrieron fallo cardiaco, además de mejorar las complicaciones de estas patologías.

En relación al proceso de muerte celular programada o apoptosis se ha observado que en modelos animales con inutilización de las patas posteriores el número de miocitos esqueléticos apoptoticos es directamente proporcional a los días de inactividad. Periodos cortos de ejercicio disminuyen la progresión de la atrofia y de la apoptosis.

Como conclusión final el ejercicio requiere una dosificación apropiada en función de la capacidad aeróbica del sujeto, las enfermedades subyacentes y el grado de acondicionamiento físico, ya que el ejercicio mal programado que genere situaciones estresantes puede tener un efecto negativo sobre el sistema inmunológico.

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Un pensamiento en “Efectos de la Actividad Física sobre el Sistema Inmune

  1. Estupendo artículo. Muy interesante. Científicamente muy documentado. Me gusta mucho el tono divulgativo, accesible a la comprensión de muchos lectores de este blog poco avezados en esta materia como es mi caso. ¡Enhorabuena!

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