Depresión posparto y vínculo madre-hijo tras tratamientos de reproducción asistida

La depresión materna a lo largo del año posterior al parto es una complicación frecuente cuya prevalencia se sitúa en un 10-14%, y que puede conllevar consecuen­cias relevantes tanto para la madre, como para el hijo y la familia en general. Concretamente sobre la descendencia, la experiencia de una madre depresiva puede contribuir a desarrollar problemas cognitivos, comportamentales, interpersonales y emocionales durante su vida, trastorno de déficit de atención e hiperactividad en la infancia temprana, así como afectación de la relación entre la madre y su bebé, afectando a su cuidado y al vínculo que ha de establecerse entre ambos.

En un estudio recientemente publicado (Lasheras et al, 2014) que evaluó de forma sistemática 271 mujeres en el momento de la cuarentena, se confirma la fuerte asociación entre la depresión posparto materna y la alteración del vínculo con su hijo. Por otra parte, las pacientes que consiguieron el embarazo a través de técnicas de reproducción asistida, no presentaron mayores tasas de depresión posparto que las que concibieron de forma natural, ni tampoco mostraron mayores alteraciones del vínculo madre-hijo. Teniendo en cuenta que hablamos de una población (mujeres sometidas a reproducción asistida) de mayor riesgo psicopatológico a lo largo de sus tratamientos, condicionado por el estrés de la infertilidad, de los procedimientos terapéuticos, posibles abortos de repetición (Lasheras, 2012), necesidad de donación de gametos, etc., resulta tranquilizador poder afirmar que no va a conllevar una mayor probabilidad de depresión posparto.

depresion post parto

El vínculo madre-hijo, entendido como la interacción que se establece entre ambos, se inicia a lo largo del embarazo, siendo un fenómeno esencial durante el posparto, y marcará el prototipo para las futuras relaciones sociales de la descendencia. Dentro de esta interacción, se desarrollará el apego, cuya finalidad es la protección y seguridad del recién nacido para preservar su supervivencia. Se había evidenciado (MacMahon et al, 2010) que la mujeres que utilizaron técnicas de reproducción asistida, presentaban durante el embarazo (4º mes) una alta vinculación hacia el feto, variable predictiva de la calidad del vínculo materno-filial posterior y que apoyaría los resultados del estudio mencionado (Lasheras et al, 2014), pudiendo por lo tanto afirmar que los tratamientos de reproducción no afectan a la vinculación materno-filial.

REFERENCIAS

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Un pensamiento en “Depresión posparto y vínculo madre-hijo tras tratamientos de reproducción asistida

  1. Me encanta. Muchísimas gracias por el post y toda la información que aporta. Hay que reforzar esos vínculos positivos entre mamás y bebés para que todo fluya de manera mucho más saludable. Un cordial saludo.

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