Consejos para escribir y publicar un artículo científico

Una de las muchas deficiencias de la carrera investigadora en nuestro entorno, si es que existe tal carrera, es la falta de formación específica para escribir y publicar artículos en revistas científicas. Jóvenes investigadores sin experiencia se ven a menudo desbordados cuando les llega el turno de poner negro sobre blanco unos resultados. Sin embargo, a lo largo de años de redactar artículos científicos he llegado a la conclusión de que se pueden seguir unas líneas maestras, al menos en la rama de medicina que nos ocupa, que nos facilitan la tarea tanto de redactar el estudio como de incrementar las opciones de publicarlo. Voy a intentar describir esta metodología.
Consejos para escribir y publicar un artículo científico

Primer paso, elegir una revista

Sí, mi opinión es que hay que tener elegida la revista donde pensamos publicar antes de redactar el manuscrito por varias razones que veremos más adelante. Cuanto más tiempo se dedique a encontrar la revista más indicada para tu artículo más fácil será publicarlo. Lo primero y más importante es ser honesto con la calidad de tu estudio, solo así podemos apuntar a un rango de revistas adecuado ahorrándonos muchos rechazos (el ego hay que cuidarlo). Segundo, si la calidad del estudio lo permite, hay que buscar revistas que estén en el primer tercil de nuestra área de conocimiento, es decir dentro del 33% de las mejores según el ranking elaborado por el Journal of Citation Reports (JCR). Con los criterios actuales de la ANECA y otras entidades de valoración de los curriculum, tener publicaciones en este rango es vital. Si el primer tercil se compone de revistas que consideramos fuera de nuestro alcance, siempre se pueden buscar áreas de conocimiento afines donde la frontera del primer tercil sea más asequible. Una vez confeccionada de esta manera una lista de 5-6 revistas potenciales, bucearemos en sus páginas web para comprobar en cuál de ellas aceptan artículos similares al nuestro. Así elegiremos nuestra revista y también 2-3 opciones por si el artículo no es aceptado en la primera. Seguidamente vemos cómo es el formato de manuscrito que pide la revista, nos vamos a nuestro ordenador y escribimos la portada con un título (aunque sea muy provisional), los autores y la afiliación y todos los encabezamientos de las secciones que se requieren. Normalmente estas no difieren mucho de: resumen, introducción, métodos, resultados, discusión y referencias bibliográficas. Parece un sinsentido escribir todo esto antes que el artículo en sí, pero ayuda mucho a la hora de comenzar a redactar nuestro manuscrito el no encontrarse ante un papel en blanco, da cierta sensación de seguridad de haber comenzado ya el trabajo. Además, el conocer de antemano la revista nos ayudará a darle el enfoque necesario al texto: más clínico en una revista de oncología o más básico en una revista de genética, por ejemplo. Y comenzamos a escribir…

El Resumen o Abstract es lo primero que se ve en un artículo científico pero es mucho más fácil escribirlo al final, cuando ya están todas las ideas estructuradas, las tablas y figuras que se van a utilizar puestas en orden, y la discusión y conclusiones principales escritas. Se tratará entonces simplemente de cortar y pegar una/dos frases de los objetivos, métodos, resultados y conclusiones, en ese orden, y después darle un barniz para que el texto, generalmente de 200-250 palabras, tenga coherencia.

Introducción

Separaremos esta sección en 2-3 párrafos distintos para presentar cada parte del estudio. Por ejemplo, en un estudio sobre cómo afecta una mutación a la eficacia de un fármaco para la leucemia, podíamos empezar con un párrafo general sobre la leucemia, el siguiente sobre el fármaco en cuestión y el tercero sobre el gen de cuya mutación estamos escribiendo. El orden dependerá de a qué queremos darle más importancia, lo que a su vez depende de la orientación de la revista elegida. Después de esto expondremos el objetivo del trabajo. Hay que ser muy claros y muy breves en esta parte, simplemente una o dos frases para decir que queríamos averiguar con nuestro estudio. Como norma general la introducción no debería ocupar más de un folio y medio a doble espacio.

Métodos

Si hay pacientes implicados, lo primero es describir a la población de estudio, su origen, clínica, diagnóstico y tratamiento. A continuación se explican los métodos de laboratorio que hayamos empleado en el mismo orden en el que presentaremos los resultados. Si no se tiene experiencia escribiendo lo mejor es acudir a cualquier publicación anterior con la misma metodología y usar ese texto como referencia. No hay que olvidar incluir, si la naturaleza del estudio lo requiriera, una referencia al permiso otorgado por el Comité de Ética pertinente y hacer constar que el estudio ha sido realizado de acuerdo a la “Declaración de Helsinki y posteriores revisiones”. Por último se describirán brevemente los métodos estadísticos utilizados.

Resultados

Una vez decididas las tablas y figuras que se quieren incluir, las iremos comentando en un orden coherente. Es muy importante el no repetir en el texto lo que ya está descrito en las tablas o figuras, se trata únicamente de hacer hincapié en lo que consideramos son los resultados más relevantes. En el caso de que sea un estudio con voluntarios o pacientes, la primera tabla debe ser una descripción demográfica y/o clínica de los grupos de estudio. En los resultados no se incluyen por norma general referencias bibliográficas ni se debe entrar a valorar los hallazgos, todo eso queda para la siguiente sección.

Discusión

Es, con mucho, lo más importante y también lo más difícil de escribir. Con el paso del tiempo uno se da cuenta de que es casi tan importante saber vender una idea como el haberla desarrollado bien. Eso es lo que hacemos en esta sección: vender nuestro trabajo, dicho sea sin ningún tono peyorativo. Después de un pequeño párrafo introductor inicial, iremos comentando un resultado tras otro en el mismo orden en que los describimos en la sección anterior. En cada parte hay que hacer notar por qué nuestros datos son importantes, qué de nuevo aportan en relación a lo ya publicado y qué estudios hay en la literatura que vayan a favor o en contra de lo que afirmamos. En lo posible debemos evitar la redacción “tipo telegrama” con frase inconexas. El texto debe tener cierto hilo conductor y para ello se debe procurar unir párrafos con contenidos similares así como usar frases para enfrentar unos argumentos con otros. Por ejemplo: “Nuestros resultados sugieren que […], lo que está en la línea de lo publicado por […]. Sin embargo, otros estudios van en sentido contrario al afirmar que […]. La explicación para estas discrepancias podría estar en que […]

Tras comentar los resultados más importantes quedan dos cosas por hacer. Primero, reconocer las limitaciones del estudio. Esto es necesario hacerlo con honestidad pero sin autoflagelarse. Si se reconocen las limitaciones de antemano es más difícil que un referee se cebe con esa deficiencia concreta y rechace de plano el artículo. En último lugar se exponen las conclusiones del estudio que deben ser, al igual que los objetivos, cortas y muy claras. Hay que tener cuidado con el tono triunfalista y categórico por muy buenos que sean nuestros resultados, tiende a crear rechazo en los referees. Una frase del tipo “se necesitan más estudios para confirmar nuestros hallazgos” suele ser útil.

Referencias

Los que ya tenemos cierta edad recordamos perfectamente lo que era escribir artículos, o peor todavía una tesis doctoral, sin un gestor de referencias. Actualmente, con programas como Reference Manager o sobre todo EndNote, el confeccionar la bibliografía de acuerdo a los requerimientos de la revista ha dejado de ser un quebradero de cabeza. Por otra parte, debemos huir de la tentación de incluir demasiadas referencias, con una o dos citas representativas para cada idea que queremos comentar es suficiente. Finalmente, es mejor limitar el uso de referencias en la introducción (las revisiones suelen ser útiles en esta sección) y utilizarlas más a menudo en la discusión, donde de verdad estamos contrastando nuestro trabajo.

Es el hecho de que desgraciadamente no se enseña normalmente a los jóvenes investigadores cómo escribir artículos científicos lo que me ha decidido a compartir estos consejos. Por supuesto, la metodología que he descrito surge de mi experiencia personal y es solamente una de tantas estrategias válidas. El objetivo debe ser que con el tiempo cada investigador desarrolle, consciente o inconscientemente, su propia técnica que le permita dar a conocer su trabajo de forma clara y organizada.

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Un pensamiento en “Consejos para escribir y publicar un artículo científico

  1. ANTONIO ANDERY VILERA 19 Febrero, 2015 at 4:43 - Respuesta

    INTERESANTE SOY MEDICO TRAUMATOLOGO QUIERO DEJARLES UN LIBRO A MIS ALUMNOS DIDÁCTICO ACERCA DE MIS EXPERIENCIAS Y ANÉCDOTAS FOTOS DE CASOS Y ESTADÍSTICAS GRACIAS

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