Cómo escribir una tesis doctoral y no morir en el intento

Ese momento en que nuestro director de tesis nos dice que nos pongamos a escribir. Así, sin anestesia ni nada. Hemos estado dos, tres, cuatro años trabajando en el laboratorio, con becas irrisorias (los afortunados); cuidando amorosamente de células, ratas, ratones, cobayas…; reproduciendo experimentos publicados que son irreproducibles; haciendo ensayos que no salen durante tres meses y un día funcionan a la primera sin saber por qué; luchando con pipetas que no pipetean y centrífugas que no centrifugan; hemos leído artículos sí, pero seamos sinceros, no demasiados; hemos deseado una muerte lenta y dolorosa al inventor del SPSS, etc. Todo esto hemos hecho, y ahora por fin tenemos cincuenta archivos de resultados en tres ordenadores diferentes que hay que poner en cristiano. Ese momento…

Quede claro desde el principio que no me atribuyo ni mucho menos la capacidad de establecer cómo se debe escribir un trabajo doctoral, eso depende enteramente del director de cada tesis. Lo que sigue son simplemente unas líneas maestras que a mí (y me gustaría pensar que también a mis doctorandos) me han funcionado.

Unos consejos antes de sentarnos a escribir:
(i) A poder ser utilizaremos un ordenador de escritorio y no un portátil, nuestra vista y nuestras cervicales nos lo agradecerán.
(ii) Las copias de seguridad: no nos volvamos locos, hay que encontrar un equilibrio entre solo tener la copia del ordenador, y la paranoia absoluta de tener la tesis copiada en el portátil, el ordenador de casa, el del laboratorio y seis pendrives distintos. Tan malo es una cosa como la otra. Mi consejo es tener el archivo del ordenador y una copia en un pendrive. Si un día trabajamos en otro lugar nos llevamos el pendrive y al llegar a casa actualizamos la copia del ordenador. Con esto es suficiente, aunque no está demás, sobre todo a la hora de las correcciones, tener una carpeta en Dropbox compartida con tu director.
(iii) Vamos a crear un archivo para cada sección: Introducción, Métodos, Objetivos, Resultados y Conclusiones. No pongamos todo junto porque ese archivo tiende a hacerse gigante, nos lleva media hora encontrar algo y además, debido a todo lo que empezamos a pegar en él: gráficos, fotos, etc., es mucho más fácil que dé algún fallo.
(iv) Limitad en lo posible la costumbre de guardar distintas versiones con nombres como Tesis, Tesis_Ok, Tesis_Definitiva, Tesis_Superdefinitiva… Cread una carpeta llamada Borradores y meted ahí todos los ficheros antiguos. Nunca tengáis dos versiones distintas de la tesis en la misma carpeta; puede ser que abráis la que no es y os paséis una mañana trabajando en la versión equivocada.

Con esto ya estamos listos para empezar, vamos por partes:

post-tesisDoctoral

Introducción

Hay personas que aconsejan empezar a escribir por los Métodos, ya que es, con diferencia, la parte más fácil. Yo en cambio recomiendo empezar con la Introducción porque así nos obligamos a crear un esquema mental de nuestra tesis, nos hace empezar a ordenar y leer bibliografía y, en resumen, nos pone en marcha.

La Introducción debe servir para introducir al lector en el tema y establecer las bases de nuestra investigación. Para lograr esto, una regla útil es ir de lo más general a lo específico. Si por ejemplo hablamos del estudio de una mutación en una enfermedad, empezaremos con una sección sobre la enfermedad (epidemiología, clínica, fisiopatología…), luego otra sobre el gen afectado (estructura, función…) y, por último, describiríamos qué es lo que se sabe hasta ahora del papel de nuestra mutación en esa u otras enfermedades.

Por experiencia, para alguien que revisa una tesis nada es tan desalentador como abrir el libro y ver páginas y páginas de texto. Es necesario sintetizar la mayor cantidad de información posible en figuras y tablas. En el texto solo hay que resaltar los estudios más relevantes que haya publicados, pero sin entrar a discutir sus contenidos, para eso ya está la Discusión.

Consejo: una metodología que funciona bien para la Introducción es buscar dos o tres revisiones recientes en revistas de prestigio sobre nuestro tema y, a partir de ahí, acudir a las fuentes originales que citan estas revisiones. Después complementaremos esto con nuestra propia búsqueda en PubMed.

Extensión: entre 30 y 50 páginas.

Objetivos

Debemos describir muy sucintamente y punto por punto qué queríamos averiguar con nuestro trabajo doctoral. Podemos poner un pequeño párrafo introductorio que incluya una hipótesis, algo así como: “Con las premisas anteriores (refiriéndonos a la introducción), que sugieren que […], planteamos la siguiente hipótesis de trabajo: […]. Para intentar probar esta hipótesis, los objetivos específicos de esta tesis fueron: […].

Consejo: lo breve si bueno dos veces bueno.

Extensión: muy corta, siempre menos de dos páginas.

Métodos

Como se ha dicho antes, es la parte más fácil. Se trata de (i) describir a la población de estudio, animal o humana, si la hubiera; (ii) reflejar con detalle el material y las técnicas que hemos utilizado en el laboratorio y (iii) citar los métodos estadísticos aplicados. Siempre por este orden.

Consejo: al describir las técnicas experimentales lo haremos en la secuencia que hemos establecido en la lista de Objetivos.

Extensión: depende mucho del grado de trabajo de laboratorio que haya tenido la tesis. Se podría decir que 20-25 páginas es un máximo razonable, aunque hay trabajos con métodos mucho más breves.

Resultados

Cuando se ha estado trabajando sobre un tema muy concreto durante un período de tiempo largo se tiende a perder perspectiva y disminuye la capacidad de presentar el problema de una forma coherente a alguien que no está íntimamente relacionado con el tema. Por tanto debemos presentar los resultados de la manera más aséptica y estructurada posible, respetando siempre el orden en el que hemos seguido en Objetivos y Métodos.

Consejo: si los resultados están claramente divididos en bloques, ej. el estudio de tres genes diferentes, no está de más hacer un pequeño cuadro resumen para cada parte, con tres o cuatro resultados principales. No son conclusiones, simplemente reseñar las cifras más relevantes. Esto ayuda a que el lector no se pierda en una maraña de números y que el mensaje principal de la tesis, algo que no debemos perder nunca de vista, vaya calando poco a poco.

Extensión: en esta sección no se puede orientar sobre cuántas páginas serían adecuadas, depende enteramente del trabajo realizado.

Conclusiones

El momento adecuado para escribir las conclusiones es, a mi parecer, justo al acabar los resultados. No es necesario volver a dar cifras exactas a no ser que sean extremadamente importantes. Es decir, si hemos obtenido un resultado que cuantifica el riesgo de cáncer de pulmón conferido por la mutación X con una odds ratio de 2.03 (1.32 – 6.25), podemos concluir que “Los individuos que portan la mutación X tienen aproximadamente el doble de riesgo de contraer cáncer de pulmón”. De esta manera el mensaje queda más claro que si lo escondemos detrás de números.

Consejo: limitar el número de conclusiones, siempre menos de diez, agrupando si es necesario aquellas que estén más relacionadas.

Extensión: dos páginas como máximo.

Discusión

Podemos comenzar con un pequeña parte introductoria que resalte el por qué hacía falta nuestra tesis, cuál es el hueco que vamos a rellenar con nuestra investigación. Dos o tres párrafos aquí son más que suficientes. Después pasaríamos a discutir propiamente los resultados. Al final, por mucho trabajo que haya detrás de una tesis, lo que le queda al lector son dos o tres ideas principales, no más. Como ya hemos dicho, nuestro objetivo debe ser que esas dos o tres ideas queden claras, destacando los resultados que las sustentan y citando publicaciones anteriores a favor y en contra. También es importante que seamos honestos. Cuando nuestros resultados no respalden la hipótesis previa hay que decirlo claramente. No queremos discusiones peregrinas destinadas a justificar con argumentos circenses teorías que no se aguantan con los resultados obtenidos.

Hacia el final es conveniente agrupar en uno o dos párrafos las limitaciones de nuestro trabajo, citando honradamente lo que creamos que puede restringir la veracidad de nuestras conclusiones. Siempre es mejor reconocerlo en el texto antes de que el tribunal lo saque a colación durante la defensa oral.

Consejo: si bien en la discusión no se suelen poner subsecciones, eso no significa que no haya que seguir un orden. Los resultados se discuten siempre en la misma secuencia que se han presentado anteriormente.

Extensión: entre 10 y 20 páginas sería razonable. Sobre todo hay que procurar que la extensión de la Discusión sea proporcional (no igual) a la de la Introducción. No debe escribirse una Introducción de 60 páginas con una Discusión de cinco.

Resumen

Yo encuentro que escribirlo al final es más fácil. Cogemos uno o dos párrafos relevantes del inicio de la Introducción; los Objetivos y las Conclusiones y lo ponemos todo junto. Ahora se trata de darle un barniz para que el texto coja continuidad de manera que alguien ajeno a nuestra investigación sea capaz de entenderlo.

Consejo: intentemos huir de la redacción tipo “telegrama”.

Extensión: una página.

Referencias

Para el manejo de las referencias es vital tener un gestor de bibliografía. Yo recomiendo Endnote; su integración con Word y PubMed es perfecta y el manejo es suficientemente intuitivo. En cuanto a la lista de referencias, el formato que se usa generalmente para las tesis doctorales es Vancouver.

Publicaciones

Si la tesis ha tenido publicaciones es buena idea adjuntarlas al final del libro. Además, de esta manera si no queremos extendernos sobre un aspecto concreto siempre podemos referir al lector a la publicación del final.

Unos consejos finales sobre el formato del archivo de texo, Word en la inmensa mayoría de los casos.

  • Antes de empezar a escribir no olvidéis establecer los márgenes como “reflejado”. De esa manera la tesis quedará perfecta al encuadernarla.
  • Es de muchísima ayuda generar el índice automáticamente usando la herramienta que existe en Word. Cada vez que escribamos el título de un apartado lo seleccionamos y hacemos clic en el icono “Marcar entrada” de la pestaña “Referencias”. Al finalizar la redacción simplemente hay que seleccionar “Insertar índice”, en la misma pestaña, y voilà, ya tenemos el índice completo con su paginación.
  • Insertar siempre diferentes secciones de Word para cada apartado de la tesis, así podremos poner una cabecera distinta para la Introducción, Resultados

Y sobre todo, recordad que las cosas tienen un principio y un final. En algún momento hay que parar de corregir, revisar, leer y reescribir. La mayoría de las veces ese afán de perfección esconde un miedo, comprensible por otra parte, a la compleción de una tarea que va a ser evaluada ante un tribunal.

Espero que estos consejos puedan ser de ayuda para aquellos de vosotros que acometéis la redacción de una tesis y que podáis pasar cuánto antes a preparar el temido momento de la exposición. Para eso también hay trucos, pero como se decía en La Historia Interminable: “…eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión

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