Calor estival y temperatura

INTRODUCCIÓN

Lo que sucede ahora con el calor es que, entre que los medios de comunicación nos atiborran a propaganda, que hay necesidades sociales y que el hombre es un poco animal,  parece que haya que proponer normas adicionales a las que dicta el sentido común. Por ejemplo, dicen las autoridades que ¡no hay que hacer ejercicio a pleno sol! Naturalmente, ¡los pastores no sacaban a pastar a los rebaños a las 12 de la mañana! Otra idea genial: los niños que asisten a campamentos, casas de verano etc., naturalmente porque sus padres quieren gastar el dinero y tener a los niños entretenidos, se aconseja que lleven una “gorrita”. Otro consejo inteligente que llevan los campesinos realizando desde hace siglos. A esto hay que añadir que, gracias al desarrollo económico, en la actualidad estamos “climatizados” en casa (no de forma amplia lo sé), en el trabajo (igualmente lo sé: en el INEF estamos achicharrados porque habría que tirar el edificio y volverlo a construir) y cuando nos trasladamos (autobús, metro, coche tren, etc.). Eso sí, a costa de nuestro bolsillos.

post-CalorEstivalTemperatura

La realidad es que parece adecuado realizar las advertencias oportunas y llevar a cabo las recomendaciones en general… En dos poblaciones susceptibles de poder ser objeto de las radiaciones térmicas y entrar en una situación de golpe de calor … Dos son las poblaciones, teóricamente, más vulnerables al calor: la infancia y la senectud. Tanto una etapa como la otra parecen tener algunas particularidades en la termorregulación que es necesario precisar. Por mi formación y pasión por la fisiología se expone a continuación el tema de la termorregulación, intentando dar una visión simple de éste tema capital en el control de la homeostasis.

UN POCO DE FISIOLOGÍA RELATIVAMENTE COMPRESIBLE: LA TERMOREGULACIÓN

Temperatura del equilibrio entre la producción y pérdida de calor, como se refleja en la siguiente ecuación, que se muestra de forma asequible:
ecuacion1En condiciones de reposo el organismo quema los combustibles de forma incompleta. Es decir, que de toda la energía que se extrae de la combustión sólo una parte (digamos que alrededor del 40 %) se emplea para:

  • Que nuestro corazón lata despacio (de 60 a 100 latidos/min) pero lo suficiente para mantenerte en reposo
  • Que nuestro aparato respiratorio mueva una determinada cantidad de aire, respirando unas 15 a 20 veces/minuto
  • Que nuestro cerebro este “funcionando” al leer un libro, viendo la televisión, pensando, etc.

El resto de la energía transferida por las moléculas que se degradan es en forma de calor.
¿Qué hace entonces nuestro organismo? Pues muy sencillo y a la vez muy complejo: eliminar el calor. Para este fin hay varios procedimientos de eliminar el calor que no se explican aquí, pero que el lector interesado los puede consultar en los libros de fisiología. No obstante, señalar que de los procedimientos físicos de perdida de calor, la evaporación de líquido es altamente eficiente. Aunque en efecto la pérdida de calor por evaporación es bastante eficiente, es necesario que el lector comprenda que otros mecanismos (radiación, conducción y convección) son importantes. Hay personas que tanto la cantidad como la distribución de glándulas sudoríparas es escasa y sin embargo, logran mantener la TC, aunque con bastantes problemas cuando, por ejemplo, realizan ejercicio en lugares cerrados y poco ventilados. Estas personas enseguida enrojecen y son susceptibles a lipotimias.
¿Cómo el organismo “ordena perder el calor? Igualmente sencillo y a la vez complejo. Cuando se detecta una variación de temperatura se ponen en marcha una serie de mecanismos, que como se ha señalado para el caso del calor agobiante que tenemos, es la sudoración. Básicamente el cuerpo tiene dos tipos de receptores de temperatura:

  1. Uno (o ¿unos?) localizado en el interior de nuestro cerebro y que detecta las variaciones de temperatura de la parte “central” de nuestro cuerpo. Ésta se conoce con el nombre de temperatura central (TC)
  2. Múltiples receptores distribuidos por toda la piel que detectan las variaciones de temperatura de la pie. Ésta se denomina temperatura cutánea o periférica (TP)

El sistema formado por los receptores y la piel forman un complejo sistema para que dentro de un rango se mantenga el equilibrio referido en la ecuación 1. Como se ilustra en la figura 1, la TC  se relaciona con la TP, de manera que se transfiere calor desde el centro hacia la periferia.

figura1

La velocidad de perdida de calor por evaporación depende fundamentalmente de la humedad ambiental y de la velocidad del aire alrededor de la superficie cutánea (Ecuación 2). Esta ecuación, aparentemente muy compleja, es de sentido común. Aunque la cantidad de sudor depende de factores individuales (número de glándulas sudoríparas, distribución, producción y control de la sudoración etc), se puede estimar que es de alrededor de 1000 Kcal/h. es obvio (Ecuación 2) que si la humedad es del 100 %, la perdida de líquido por el sudor se ve limitada por la cantidad de vapor de agua en el ambiente.

ecuacion2

¿Cómo los centros de control regulan la perdida de calor? El sistema nervioso se encarga  de que la sangre pase a la piel y los vasos de la piel se dilaten, de manera que se produce una gran transferencia de calor desde el “centro” hacia “fuera”.

figura2

LOS PELIGROS DEL CALOR EXAGERADO EN DOS POBLACIONES DE RIESGO: INFANTIL Y SENECTUD

El lector verá cómo la información dada anteriormente no es tan superflua.
Lo primero es que un exceso de temperatura puede desencadenar que los mecanismos de pérdida de calor sean ineficientes, desencadenándose una serie de alarmas que se resumen en la Tabla 1

tabla1

Lo segundo es que, como se ha señalado en la introducción, la población más vulnerable son los niños y los ancianos. Más aún estos últimos si están enfermitos. El problema viene dado, precisamente, en determinar si realmente estas dos poblaciones son o no tan vulnerables como a priori se piensa. Al abordar este punto se encuentra con una considerable cantidad de trabajos científicos, en los que no hay una completa unanimidad. Como a quien va dirigido este documento no tiene porqué recibir una exhaustiva información, simplemente resumiré lo que se expone en dos artículos de revisión uno en personas mayores (Kenney, W. L., & Munce, T. A. (2003). Invited review: aging and human temperature regulation. Journal of Applied Physiology, 95(6), 2598-2603.) y el otro en niños (Rowland, T. (2008). Thermoregulation during exercise in the heat in children: old concepts revisited. Journal of Applied Physiology, 105(2), 718-724. La exposición se realizará en función de la Figura 2

  1. Termoregulación en personas mayores

Los ancianos podrían presentar problemas de termorregulación a cualquier nivel de los que se indican en la figura 2.

No se ha demostrado que existan diferencias entre la TC entre ancianos y jóvenes

La cantidad de sudor en los ancianos es menor que en los jóvenes. Según diferentes estudios se relaciona estrechamente con la menor cantidad de sudor por cada glándula sudorípara activada, dado que la densidad de las glándulas no parece verse afectada con la edad. Así mismo se ha demostrado un efecto de la edad en distribución regional de las glándulas sudoríparas: mayor sudoración en la zona de la frente y miembros que los jóvenes. La razón esgrimida es que la función glandular declina desde la periferia hacia el centro en las personas mayores

Respuesta menor del sistema de retroalimentación positiva (ver figura 2). Este descenso de la respuesta se puede atribuir a la menor capacidad de bombear sangre por el corazón. No obstante todos estos efectos vienen condicionados por: la condición física, el estado de aclimatación, la hidratación, las enfermedades y la medicación que pudiera influir sobre el flujo de sangre a la piel

  1. Termorregulación en niños

En razón a la figura 2, la termorregulación en niños que realizan actividad física se pueden analizar las siguientes cuestiones:
1ª) Existen diferencias respecto a la TC entre niños y adultos?
2ª) ¿difiere la respuesta del organismo al calor entre niños y adultos?
No existen diferencias en la TC entre niños y adultos.  No se han demostrado diferencias en el incremento de la temperatura rectal (una aproximación de la TC) entre niños y adultos cuando realizan ejercicio en ambientes de elevada temperatura. Es decir, los centros de regulación funcionan igual en niños que en adultos.
Los niños sudan eliminan una cantidad de sudor menor que los adultos. Se ha demostrado que los niños eliminan una cantidad de sudor de aproximadamente la mitad que los adultos. Los investigadores sugieren que este descenso es más consecuencia de mecanismos periféricos que de centrales. En otras palabras, la menor sudoración en niños es consecuencia de:
1º) Menor irrigación de la piel
2º) Las glándulas sudoríparas eliminan menos cantidad de sudor
3º) Las glándulas presentan una menor sensibilidad al estímulo que representa una determinada temperatura ambiente.
Las dos circunstancias señaladas permiten formular tres cuestiones:
1ª) ¿La menor pérdida de líquido por la sudoración puede sugerir que los niños tengan un menor riesgo de deshidratación que los adultos? La respuesta es que no se han demostrado que los niños tengan un menor riesgo de deshidratación
2ª) Dado el descenso de sudoración ¿los niños pierden el calor por otros métodos físicos? Ciertamente, por métodos indirectos (mayor flujo de sangre a la piel), los niños compensan la menor sudoración por otros métodos de perdida de calor.
3ª) Y la más preocupante desde el punto de vista práctico ¿Puede existir una mayor predisposición a manifestaciones por el calor (insolación, etc.) en los niños? No hay evidencias de que los niños, pero si los bebés menores de 4 años, sean mas propensos.

En conclusión, la realidad es que después de lo expuesto  se deduce lo que se ha indicado en la introducción. Sentido común: resguardarse del calor e hidratarse de forma abundante. Es calor que yo sentado aquí en el despacho delante de esta herramienta diabólica que es el ordenador estoy relativamente (el aire acondicionado del INEF es una porquería) resguardado. Pero y todos las personas que trabajan a pleno sol del día, como personal de limpieza de las calles, jardineros, etc. Pues “gorrito”, abundante agua y tomarse con tranquilidad la jornada laboral. Finalmente, para las dos poblaciones más vulnerables, indicar que, analizadas sus características termoreguladoras,, no hay que hacer medidas diferentes a las que dicta el sentido común. Los ancianos se puede quedar en casa tranquilitos a las horas de más calor y los niños de campamentos o casas de verano etc, que los responsables lleven a cabo las medidas indicadas

Referencias

Especialidad de Fisiología:
Francisco Javier Calderón Montero. Fisiología Humana. Aplicación a la actividad física

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