Calcificaciones arteriales mamarias

Mamografía: ¿Algo más que detección precoz del cáncer de mama?

(A propósito de las calcificaciones arteriales mamarias)

Aunque se trata de una técnica radiológica que tiene sus detractores, la mamografía (MRx) sigue siendo una herramienta básica para la detección precoz del cáncer de mama y, previsiblemente, dicho papel protagonista va a continuar a corto y medio plazo, hasta que se descubran otros métodos (probablemente no radiológicos) más eficaces y eficientes para la detección precoz del cáncer de mama entre grandes volúmenes de población.

Pero durante los últimos años se viene prestando atención al significado de las calcificaciones arteriales mamarias (CAM), que pueden apreciarse en las mamografías de algunas mujeres, y que varios autores relacionan con el riesgo cardiovascular.

Resulta fácil apreciar CAM en las mamografías realizadas rutinariamente (si se realizan con unos mínimos criterios de calidad), y la frecuencia de su observación parece incrementarse con la edad de la mujer, con una prevalencia que oscila entre 3% y 41%. El hallazgo está clasificado como Categoría 2 del sistema de nomenclatura BI-RADS, es decir, como hallazgo benigno, aunque su presencia puede ser considerada “normal” y no suele ser citada en los Informes Radiológicos.

post-mamografia

Imágenes mamográficas que muestran (Flechas) calcificaciones arteriales en ambas mamas

Su observación ha sido objeto de diversos estudios clásicos que lo han asociado con varias situaciones, tales como la Edad avanzada, Diabetes, Hipertensión Arterial Sistémica, Hiperparatiroidismo, la ingesta de determinados fármacos, la etnia, etc., y su presencia no era considerada relevante hasta la publicación del denominado “Doorlopend Onderzoek Morbiditeit en Mortaliteit” (The DOM Project) en 1998. En el citado proyecto, realizado en la ciudad de Utrecht (Holanda), el 9 % de las mujeres estudiadas (entre 50 y 68 años) presentó CAM, y  se encontró una clara asociación entre las CAM y el riesgo de muerte cardiovascular, en especial si existía diabetes concomitante.

A partir de entonces, numerosos trabajos han tratado de encontrar una relación entre las CAM y las calcificaciones encontradas en diversos territorios arteriales, tales como carótidas, aorta y coronarias. En otros estudios, las CAM detectadas en MRx de “screening” (cribado) se asociaban a infarto de miocardio y/o accidente cerebrovascular. Otros autores han encontrado que las CAM identifican mujeres con marcadores de riesgo cardiovascular en su suero.

La mayoría de publicaciones ha dirigido su atención a su relación con el riesgo coronario, entendiendo como tal la presencia de calcificación en las arterias coronarias (CAC), dado que, para algunos autores, la simple presencia de CAC es un factor predictivo independiente de muerte por enfermedad cardiovascular.

En este sentido, los resultados no resultan totalmente concluyentes o no encuentran una asociación significativa, aunque predominan los datos bibliográficos que encuentran una clara relación entre CAM y CAC y, por lo tanto, con el riesgo coronario y mortalidad cardiovascular. Incluso no faltan algunos autores que consideran a las CAM como un factor independiente de “riesgo” de enfermedad arterial coronaria.

No abundan los trabajos encaminados a estudiar la presencia de CAC en la población general “sana”. En un estudio multicéntrico publicado en 2007, sobre hombres y mujeres de 45-74 años, sin antecedentes de enfermedad coronaria u otros problemas cardiovasculares, se encontró una prevalencia media de CAC de 62 %, sin distinguir sexo. Puede citarse también el trabajo de Budoff MJ, basado en un estudio multiétnico de aterosclerosis sobre 6.807 personas (47 % hombres), de 62 años de media, en donde se encuentra una prevalencia de CAC del 50 %. En todos los estudios citados, la detección de CAC se llevó a cabo mediante Tomografía Computarizada (TC).

Precisamente, en los últimos años se han producido avances tecnológicos en la TC que han posibilitado el diseño de equipos ultrarrápidos de alta resolución espacial, que permiten la adquisición, no invasiva, de imágenes de las arterias coronarias de gran resolución a muy bajas dosis de radiación, sin el uso de contraste intravenoso.

La TC coronaria para la cuantificación del calcio arterial (TCCC) fue una técnica incorporada a la “Guía Europea para la Prevención de Enfermedad Cardiovascular en la Práctica Clínica” en el año 2003, estableciéndose, entonces, que la cuantificación de calcio coronario está especialmente indicada para pacientes de “riesgo medio”.

El sistema más comúnmente utilizado para cuantificar el grado de calcificación coronaria mediante TC es el de Agatston. Se admite que las personas con un “score” elevado presentan un incremento de problemas coronarios, e incluso muerte por infarto de miocardio, en un plazo de 2-5 años tras el test.

A pesar de los múltiples trabajos publicados, en los que se encuentra un clara relación entre la presencia de calcificaciones en ambos territorios (mama y arterias coronarias), la TCCC en mujeres/pacientes con calcificación arterial en Mamografía (CAM) no está contemplada actualmente en ninguna Guía o Protocolo.

Lo ideal sería disponer de  resultados basados en estudios comparativos, con métodos no invasivos (TCCC, sin contraste intravenoso),  entre las dos poblaciones (con/sin calcificaciones arteriales mamográficas), aunque tales estudios no han sido realizados hasta la fecha.

Una revisión bibliográfica en la “US National Library of Medicine National Institute of Health” (PubIMed.gov) permite extraer diversos aspectos al respecto:

  1. Existe correlación entre la presencia de calcificaciones arteriales mamarias (CAM) y la presencia de calcificaciones arteriales coronarias (CAC), así como a otros factores de riesgo cardiovascular.

  2. La presencia de CAM es un factor independiente de riesgo de enfermedad coronaria, en particular, y cardiovascular, en general.

  3. Las CAM se correlacionan con otros factores.

  4. Las CAM se asocian a una baja densidad mineral ósea.

  5. Las CAM no se correlacionan con riesgo cardiovascular.

  6. La presencia de CAM no se suele citar en los Informes Radiológicos, aunque debiera hacerse constar.

Dadas las abundantes (aunque no totalmente concluyentes) referencias bibliográficas que vinculan las CAM con las CAC y, por lo tanto, con el riesgo cardiovascular, el autor considera deseable hacer constar la presencia mamográfica de CAM en los informes radiológicos y recomendable una evaluación especializada, que incluya una TCCC, en especial en mujeres menores de 60 años, sin enfermedad cardiovascular conocida. De este modo, además, podrían obtenerse datos fundamentales con respecto a la verdadera relación de las CAM con el riesgo cardiovascular.

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