“¡Ay, que me sube el colesterol!”

Así, al son de la canción que versa como dice el título, en el año de 1998 comenzamos esta publicación que atrapa un mito o una verdad a medias (por no decir una mentira escondida) tan vieja o más que la misma canción. Hablar de colesterol parece sencillo pero es hablar de un problema donde la falta de conocimiento, desinformación y mitos, llena las planas que leemos en todos lados.

post-AyQueMeSubeColesterol

¿Qué vine a su mente cuando le preguntan qué sabe sobre el colesterol? Seguramente palabras como enfermedad, dañino, “carnitas” o algunos alimentos poco recomendados que, si los consumimos, acabarán depositando dicho colesterol en la sangre de forma crónica, casi irreversible, y desencadenará en una enfermedad o “te tapará las venas”.
¿No cree que debería de preguntarse, si supuestamente es tan dañino, por qué lo contienen algunos alimentos? O bien, ¿por qué lo contenemos en la sangre?
La síntesis de vitamina D, de hormonas y de sales biliares o la conducción de las señales nerviosas, son algunas de las funciones del colesterol.

En cierta medida, la idea de que muchos de los alimentos de origen animal contienen colesterol es cierta. Sin embargo, nuestro hígado es capaz de sintetizar (generar, crear y construir) colesterol por medio de un complejo proceso a partir de la GLUCOSA, aminoácidos y otros tipos de grasas. En el caso de que no consumiéramos alimentos que contengan colesterol, el cuerpo es capaz de producirlo a partir de otras sustancias, y no sólo en el hígado, sino en la corteza suprarrenal, en la piel, en la mucosa intestinal, en los testículos y en la aorta. ¿Por qué? Porque el cuerpo lo necesita, ya que cumple funciones muy importantes.

Para expresarlo de manera más sencilla: las moléculas de colesterol que contienen los alimentos están en una forma química que nuestro cuerpo no puede absorber totalmente y nos quedamos solo con el 40% del colesterol consumido, el resto es desechado y expulsado (forma esterificada). Por ello, no es cierto que el colesterol que comemos es directamente proporcional al que se detecta en la sangre. Un argumento más para dejar de tener miedo a los alimentos que “contienen colesterol”.1

En términos más coloquiales se suele decir que existe el colesterol bueno y el malo. Si vamos al médico y nos miden el total de colesterol, ¿qué pasaría si tuviéramos elevado el colesterol bueno? La respuesta es contundente: NO PASARÍA NADA MALO.

La publicación “Towards a Paradigm Shift in Cholesterol Treatment. A Re-examination of the Cholesterol Isue in Japan” 2; generó mucha polémica y revuelo entre los expertos. Este documento, de más de 100 páginas, hace una revisión sobre la evidencia científica en relación colesterol-salud. Lo recomiendo ampliamente a los médicos o nutriólogos que se preocupan por dar correctos diagnósticos (hablando de colesterol), para que tengan más argumentos o una visión diferente de las cosas.

En dicho estudio, los datos epidemiológicos que muestran, argumentan que la población japonesa que presenta niveles altos de colesterol y de LDL en estudios de cohorte presentan baja mortalidad. Dentro de las demás revisiones que realizan se muestra que no se ha encontrado relación entre el colesterol elevado y la muerte por enfermedad coronaria, incluso la encontraron inversa (tener el colesterol elevado puede ser un factor de protección). Otros estudios revelaron que la relación entre el cáncer, las infecciones y la enfermedad hepática era muy baja.

Y aquí tiene una de las partes relevantes: “otra cuestión importante que han puesto sobre la mesa ha sido la escasa descripción de los efectos secundarios de las estatinas (fármacos que disminuyen los niveles de colesterol), la falta de reconocimiento de los TRIGLICÉRIDOS como un factor de riesgo para la enfermedad cerebrovascular y la continua recomendación de seguir utilizando estatinas para controlar los niveles d colesterol”. El estudio culmina con el deseo de que la gente pueda visualizar que la hipótesis que existe de que el colesterol elevado es la causa de las enfermedades coronarias y otras muchas, es muy débil y con algunos datos distorsionados; incluso que ciertos niveles de colesterol podrían jugar un efecto positivo en la salud.

Tras leer esta publicación uno no debe tirar cohetes y cantar victoria, si tiene niveles de colesterol elevados y su médico le ha dicho que está mal, hay que tener cautela. Un ejemplo de una situación donde NO DEBERÍA DE PREOCUPARSE, sería presentar niveles de Colesterol de 290 mg/dl, HDL (colesterol bueno) por encima de 60 mg/dl, LDL 180 y Triglicéridos de 100 mg/dl. Esta persona, aunque tiene el colesterol por encima de 200mg/dl (que es la recomendación de colesterol máximo) podemos ver que su HDL estaría por encima de lo deseado y los Triglicéridos controlados. Aun así, siempre es conveniente consultar con el especialista para que sea él quien nos indiqué qué hacer o qué quieren decir estos valores.

En la próxima publicación, dentro de este blog, hablaré de los triglicéridos.

Bibliografía

1.- Fernandez M.L. “Dietary colesterol provided by eggs and plasma lipoproteins in healthy populations, Curr Opin Clin Nutr Metab Care, 2006.
2.- Hamazaki T., Okuyama H., Ogushi Y., HamaR.; Toards a Paradigm Shift in Cholesterol Treatment. A Re-examination of the Cholesterol Issue in Japan, Ann Nutr Metab, 2015.

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