42km o cómo vencerse a uno mismo

Correr es de cobardes”. No es la primera vez que alguien me comenta esta frase cuando le hablo de mi pasión por correr. Escaparse es de cobardes, el corredor no huye, participa en un reto constante contra sí mismo.

Este año decidí apuntarme y prepararme una maratón, los famosos 42km y 195 minutos. Cuando tomé la decisión hubo gente que me apoyó, gente que pensó que estaba loco y otra que no entendía cómo era posible compatibilizar un entrenamiento exigente con la carrera de medicina. Sin embargo, jamás pensé que pudiera aportarme tanto.

post-maraton

Para los desconocedores del entrenamiento de este tipo de carreras, es bastante similar a un cuatrimestre académico donde el examen más difícil ha coincidido ser el último. El cuatrimestre empieza con estudios constantes y algún parcial de vez en cuando que va poniéndote a prueba. Durante esta primera época del entrenamiento hay muchas motivaciones que animan a uno a seguir adelante, las amistades, los familiares y, desde luego, la pasión por lo que uno hace.

Pero el examen final se acerca y empieza lo duro. Apenas falta mes y medio para la maratón y empiezan las salidas largas: 25, 27 e incluso 30km; y, muchas veces, ni el clima está a tu favor. Pero estás preparado, durante 2 meses te has demostrado que eres capaz de superarte cada semana y que la perseverancia puede con todo. No te rindes ante una dificultad y, lo más importante, no te lamentas. Da igual que sean kilómetros o incontables páginas de apuntes. Eres consciente de que cuando algo hay que hacerlo se hace, si toca salir a correr lloviendo se sale y se aprende de ello, como cuando uno tiene que estudiar y rechazar otros planes.

Durante el entrenamiento uno aprende a priorizar y a decidir que es importante, identificar eso que nos permite continuar y nos da fuerza para introducirnos en el próximo kilómetro o en el nuevo tema. Compaginar el deporte y el estudio a este nivel incrementa el valor del tiempo, facilitando evitar lo superfluo y optimizándolo, exprimiéndolo y ganando eficacia.

Finalmente llega el día y todo se pone en práctica. Kilómetro 30, los músculos duelen, el glucógeno hace tiempo que desapareció y tu cuerpo sobrevive a base de tu cabeza. La carrera pasa a ser mental y los kilómetros parecen alargarse progresivamente. Van desvaneciéndose las motivaciones y corres por ti, porque durante el camino te has descubierto, sabes que puedes y que cuando te propones algo es para completarlo. 38,39,40,41,42… acabas. A tu lado hay cientos, miles de personas, no has ganado a nadie, sino que has logrado algo mucho más importante, te has ganado a ti mismo.

La maratón es una forma de demostrarte que puedes con todo. Que puedes con temarios sobrehumanos, que eres capaz de lograr retos inimaginables desde un principio. Para mi es correr 42km, para otra persona puede ser aprender una nueva composición con un instrumento y para otra aprender un nuevo idioma. Puede quitar tiempo de estudio, parecer incompatible pero no lo es, supone ganar confianza, liberarte de tensión para exprimir más el tiempo y sobre todo, crecer mentalmente.

Pin It

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.